Letras

¿Y cómo lo contarías tú?

Para la próxima reunión con Lea, que es en mayo, pregunta si alguno de los temas del ¿quiénes dicen quiero? Queremos que se agenden para que lo sigamos conversando.

Para ello, escribo estas líneas para recontar, a mi modo, en salpicadura de ideas que guindan y resuenan en la mezcla de conversaciones.

Raffaella nos cuenta sobre sus dos experiencias,  de avances, miedos, y con el coco del marketing, y de su último taller con mujeres en embarazo;  Ana Lucía Bravo, Respira; Mayte con «la belleza de la imperfección» realizable en mayo; el de Isabel para junio y  que todavía le busca un nombre;  May pendiente con la Gobernanza sobre su proyecto sobre gestión del estrés, que de mayo pasó a septiembre, y mucho mejor, más tiempo para seguir aprendiendo. María realiza un taller de yoga con su grupo de trabajo con gran cantidad de personas, y que todavía se piensa cómo quiere montar el taller de LKMI. Liliana “haciendo su práctica diariamente”, con “sus pacientes, clientes o como se llame”, dice ella. Vivi poniéndose al día, eso que hacemos todas, vivir el día a día, y cómo va surgiendo en nuestras vidas la experiencia de LKMI.  Y Sandra nos sorprende con su video en youtube. Y mi taller suspendido en el tiempo.

Pato habla de experiencias en otras formaciones y el respeto al momento, y como  traída por el pensamiento entra Juliana, para celebrar lo alcanzado: un espacio, un grupo cautivo y una chica desubicada que la abruma y Mary, con su grupo asiduo de compañeros de oficina continúa con sus clases de LKMI. Y para cerrar, noticia noticiosa que nos encanta, Adriana suelta, como si nada y sí mucho,  que va a trabajar LKMI con su grupo de estudio de fisioterapeutas, con experto médico neurólogo en espalda.

Los cambios personales se van descifrando  y los profesionales se van gestando, se proyectan, porque toma su tiempo hacer lo que se quiere hacer con LKMI. Creación de espacios vitales, búsqueda de lenguajes propios, con maneras muy nuestras de encontrarnos, decirnos, y pensarnos. Y aprendiendo a querernos y a cuidarnos.

Y queda en el aire, la pregunta abierta ¿Cómo contarías tú, sobre lo que queremos seguir hablando?

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